13 de diciembre de 2009
Edd Doerr-Carta al NYT: Concentrémonos en lo que nos une con los creyentes
En referencia a: “Approaching Holidays Prompt Atheist Campaign” (news article, Dec. 2):
Como alguien que ha sido directivo por 14 años de la Asociación Humanista de los EUA (American Humanist Association, AHA), me siento avergonzado por la campaña de anuncios en vehículos de transporte de la AHA, “Puedes ser bueno sin Dios”. Los humanistas son naturalistas filosóficos pero, lo que es más importante que ser capaces de poner anuncios, es que uno de los componentes de su visión del mundo es destacar la muchas posiciones positivas que tenemos en común con un amplio rango de creyentes de diversas religiones.
En referencia a cuestiones tales como la paz, las libertades civiles, la libertad de religión, el medio ambiente, la justicia social, la democracia, los derechos de las mujeres y muchos más.
La sociedad de nuestro planeta no puede permitirse el lujo de enredarse en debates iracundos sobre filosofía. Nosotros, todos nosotros, hemos de hacer frente a problemas inmediatos como el calentamiento global, las guerras interminables, la degradación ambiental, la negación de las libertades civiles, la extendida crisis económica, el patriarcado misógino, el triunfo de la avaricia y el egoísmo autosuficiente sobre la empatía, el desempleo y la necesidad de una reforma que garantice el acceso a la salud.
Los humanistas progresistas y establecidos, los católicos, los protestantes, los judíos y otros de buena voluntad necesitan concentrarse en lo que nos une, no en lo que nos divide. Las campañas de anuncios que producen división son una invitación a repercusiones indeseadas y estimulan a que ambos polos del espectro religioso se enzarcen en escaramuzas infructuosas de adjetivos e insultos.
Edd Doerr
Silver Spring, Md., 2 de diciembre de 2009.
17 de octubre de 2009
El humanismo de Arthur Miller
~ Arthur Miller (dramaturgo y guionista estadunidense, 1915-2005 )
5 de noviembre de 2008
El humanismo viviente (una perspectiva libertaria)
A veces he sopesado cuidadosamente qué es lo que el humanismo tiene que ofrecer. Mi mejor hipótesis es que ofrece un corazón a quienes están listos para decir "no" a la autoridad coercitiva. Cuando los humanistas "crecen", encuentran que son anarquistas.
¿La metafísica? ¡Bah! Que los ateos ocupen su completa atención en los dioses; lo que los humanistas dicen es más bien, ¿y a quién le importa la existencia de los dioses, o su negación? Ambas son éticamente irrelevantes.
Así que se deja de lado la preguntas metafísicas sobre las deidades. Lo que debe ser tratado es la dañina enseñanza de la alienación innata, una doctrina central a las visiones judeocristianas. Una persona libre diría con [el gran filósofo trascendentalista y ministro unitario] Ralph Waldo Emerson (1803-1882), "¿La paz con Dios? Dios y yo nunca hemos reñido".
E importa la cuestión de la actitud propia del ser humano. ¿Todas las rodillas deben hincarse? Tonterías. No las mías. Lo siento por las de ustedes, fundamentalistas.
Pero el punto clave ineludible que veo es que ningún individuo debe humillarse ante ningún Dios, ni ante ningún estado. La obediencia, la virtud central del sistema ético judeocristiano, NO es una virtud. ¿Las leyes? No las "obedezcas"; opta por soportarlas. No es la misma cosa.
Como lo muestra Max Stirner (1806-1856) en "El Único y su propiedad" ("The Ego and Its Own"), la sociedad conspira desde tu nacimiento hasta tu muerte para mantener tu conformidad hacia el 'otro', siempre obediente hacia lo que está por fuera de ti mismo. No eres así una persona, sino una cosa. Permaneces reactivo, no creador como Dios. Se te alecciona cuidadosamente para suprimir esa soberanía que es tu derecho de nacimiento. Lee el poema de Alexander Pope (1688-1744), "Ensayo sobre el hombre", sobre lo que realmente somos.
El llamado del humanismo es a sostener un espejo frente a la humanidad y decirle: ¡Mira! ¡Ve lo que eres! ¡Deja de inclinarte y arrodillarte! ¡Levántate! Ese espejo es la ciencia, la poesía, la religión y más.
El enemigo a derrotar no es la religión; es la autoridad, de la que la religión suele prestarse a ser tan solo una herramienta. Mijáil Bakunin, sin embargo, ve a Dios como una barrera para la libertad: "La autoridad es la negación de la libertad; Dios es la autorización y la base intelectual y moral de toda esclavitud, y la libertad no puede ser completa mientras no aniquile la ficción poco propicia de un amo celeste".
Personalmente, no creo que importe si el amo es celeste o terrenal. Nadie que tenga un amo es libre.
El mensaje del humanismo es: La libertad es tu derecho innato; reclámalo.
15 de septiembre de 2008
El humanismo religioso
Mason Olds, "Religious Humanism", otoño de 1995
Trad. Francisco Javier Lagunes Gaitán
¿Qué es el humanismo religioso? Puedo ofrecer aquí tan sólo un recuento esquemático de las particularidades más destacadas de este enfoque característico de la religión, que se originó en los EUA, entre los Unitarios, alrededor de la época de la Primera Guerra Mundial. El movimiento llegó a abarcar a dos grupos: uno estaba formado por Unitarios, Universalistas, y partidarios de la Cultura Ética; el otro lo formaban algunos académicos. Entre ellos eran dignos de notarse Roy Wood Sellars (1883-1973), miembro del departamento de filosofía de la Universidad de Michigan, A. Eustace Haydon (1880-1975), profesor de religión comparada en la Universidad de Chicago, y John Dewey (1859-1952), miembro del Departamento de Filosofía de la Universidad de Columbia. Los tres subscribieron un documento muy controvertido, en 1933, titulado "Un manifiesto humanista" y los tres escribieron libros que contribuyeron a establecer el canon literario del humanismo religioso.
El desarrollo del movimiento, desde luego, fue mucho más complejo y menos continuo de lo que he sugerido, pero los humanistas religiosos tempranos fueron historicistas y nominalistas. Sellars, por ejemplo, dijo, "Una vez que hemos cortado los supuestos vínculos con el mundo sobrenatural, vemos que la religión es --y siempre ha sido-- un producto social". También pensaban que las metáforas de las religiones del pasado estaban muertas y que las nuevas metáforas creadas por el humanismo religioso ofrecerían una dirección apropiada para la religión de su tiempo.
Los humanistas religiosos estaban convencidos de que la religión fue creada por humanos, no por dioses, que siempre hablan en las palabras de los hombres. Estos humanistas ofrecieron una interpretación funcional de la religión: fue creada por humanos para servir a ciertos propósitos. Haydon habló de la religión como de "la madre de los sueños". La tarea es imponer un sentido humano sobre al proceso cósmico, conformar el curso del flujo de la vida, con sus millones de impulsos en conflicto, de manera que converja hacia la expresión práctica del idealismo creativo. Sellars mantuvo que la función de la religión era preservar y llevar adelante los valores humanos. Generalmente, los humanistas pensaron en la religión como en una participación inteligente en la búsqueda humana de una buena vida en un mundo compartido.
La suya fue una religión sin Dios. Es verdad que Dewey usó la palabra Dios para designar el proceso por medio del cual lo existente se transforma en lo ideal, pero su amigo y colega Corliss Lamont (1902-1995) sostenía que Dewey usó el término para evitar ofender las sensibilidades de sus amigos teístas. En todo caso, la palabra causó tal controversia que él llegó a arrepentirse de haberla usado. Algunas afirmaciones sobre la religión en "A Common Faith" no requieren el concepto de Dios, por ejemplo, "Cualquier actividad realizada en pos de un ideal que se enfrente a obstáculos, y supere las amenazas de perdidas personales, debido a la convicción de sus valores generales y perdurables, es religiosa en su calidad". Haydon usó la prueba pragmática para juzgar los reclamos sobre la utilidad de los dioses: Lo que se espera que los dioses hagan, y no han sido capaces de lograr a través de las eras, el ser humano debe encontrar el valor y la inteligencia para hacerlo por sí mismo. Más necesaria que la fe en Dios es la fe que el ser humano puede tener en el amor, la justicia, la paz y en todos sus bienamados valores morales encarnados en las relaciones humanas. La negación de esta fe es el único ateísmo real. De acuerdo con los humanistas religiosos, la gente puede ser moral sin la creencia en Dios. Sellars dijo, "La moralidad es básicamente una cuestión de grupo. Es un término para designar las costumbres que se han desarrollado a través de las generaciones y que son asimiladas por cada individuo recién nacido en su momento, de manera semejante a cómo aspira el aire a sus pulmones". La conciencia, más que ser la voz de Dios en el alma del creyente, era vista por los humanistas religiosos como una reproducción de la moralidad tribal. Para ser moral, la gente no necesita de la autorización sobrenatural de un policía celeste. La moralidad debe justificarse a sí misma por su efecto real sobre la vida humana. Es fundamentalmente un producto, un logro histórico.
Al repudiar la noción del dualismo mente/cerebro, los humanistas religiosos también repudiaron la creencia en la inmortalidad personal. De acuerdo con Sellars, el nuevo naturalismo se ha percatado de que la personalidad es, en gran medida, un producto social enraizado en la historia social del grupo. Los humanistas estaban convencidos de que la conciencia era totalmente dependiente del cerebro; si el cerebro está muerto, también lo están la mente y la conciencia. Sellars mantenía que, "La religión y el espíritu están dentro de ti. Son el único Reino Celeste". Pero más allá de estas consideraciones, el concepto de la inmortalidad personal se ha convertido en una metáfora muerta. La meta de la religión es promover lo espiritual en los humanos, en el entendimiento de que lo espiritual tiene relevancia solamente entre el nacimiento y la muerte. En este sentido general amplio, lo espiritual emerge cuando hay inteligencia de un orden bastante elevado, un sentido de lo correcto y lo incorrecto, una habilidad para establecer los parámetros, un impulso hacia la creación en el arte y las relaciones sociales, una riqueza de la imaginación. En resumen, los humanistas religiosos vieron a la religión como una creación humana para contribuir, tanto al bienestar personal, como al social. A diferencia de las nociones tradicionales de la religión, incluso de las más liberales, ésta repudió la creencia en Dios, la creencia de que los humanos no podrían ser morales sin un concepto de Dios que sustentara la moralidad, y la creencia de que los humanos serían inmortales en algún sentido personal.
14 de septiembre de 2008
Quince etiquetas temáticas que delimitan Búsqueda Unitaria
El agnosticismo es una postura filosófica en la que el valor de verdad de ciertas afirmaciones —particularmente metafísicas respecto a la teología, el más allá, la existencia de Dios, dioses, deidades, o una realidad última— es incognoscible o, dependiendo la variante de agnosticismo, imposible de adquirir su conocimiento debido a la naturaleza subjetiva de la experiencia. Quienes profesan agnosticismo no son necesariamente antirreligiosos, siendo el tipo ideal respetuoso de todas las creencias que proceden de una reflexión individual y honesta, y no de un interés egoísta, de la desesperación o de la presión del entorno. El agnóstico entiende las creencias sobrenaturalistas sólo como una opción personal de cada individuo, que él no comparte.
Ateísmo:
La ausencia de creencia en la existencia de cualquier deidad. Ateas son tanto las personas que afirman la no existencia de dioses, como las que sin creer en dios alguno, tienen evidencia para refutar los argumentos en pro de la presunta existencia de divinidades. El ateísmo no es lo mismo que la falta de religión, puesto que hay definiciones de religión que no implican la creencia en entidades sobrenaturales.
Escepticismo:
El escepticismo es una corriente filosófica basada en la duda. Los escépticos tienden a desconfiar de presuntas verdades universales, absolutas y finales.
Fe:
La fe es más profunda, más rica y más personal que la creencia (de la que se diferencia pues no es una mera operación intelectual). Es una cualidad de las personas, no del sistema. Es una orientación de la personalidad, hacia uno mismo, hacia el vecino, hacia el universo; una respuesta total; una forma de mirar lo que uno ve y de manejar lo que sea que uno maneje; una capacidad para vivir en un nivel mayor que el mundano; de ver, de sentir, desde el punto de vista de una dimensión trascendente. Entonces la fe es una cualidad del vivir humano. De acuerdo al patrón más elevado ha tomado la forma de serenidad y valor, lealtad y confianza, y gozo que nos habilitan para sentirnos en casa en el universo, así como para encontrar sentido en el mundo y en la propia vida, un significado que es profundo y final, y es estable sin importar lo que pueda sucederle a uno mismo en el terreno de los acontecimientos inmediatos.
Fideología:
El estudio de la fe como confianza, no como creencia en cosas absurdas (acuñado por el ministro unitario Dr. Richard Boeke). En la visión del teórico de las religiones comparadas Wilfred Cantwell Smith (1916-2000), la fe es un potencial individual, mientras que las tradiciones acumuladas de fe son externas y sólo ofrecen formas de expresar y moldear nuestra fe (creencias, doctrinas, rituales). En hindi la palabra para fe es 'sraddha', que significa 'lo que atrapa tu corazón'. En la visión de la fideología, todos necesitamos nutrir nuestra fe para vivir, pero esto no implica necesariamente creencias sobrenaturales.
Herejía:
'Herejía' proviene de la palabra griega para 'elegir'. Los herejes son quienes deciden elegir sus propias creencias, especialmente cuando ya una jerarquía institucional 'ortodoxa' pretende obligar a todos a seguir las elecciones institucionales ya dadas. Las iglesias que no imponen un credo determinado como prueba de admisión son proclives a que la gente busque maduramente construir y formular sus propias creencias ahí (unitarios, universalistas, cuáqueros liberales, congregacionalistas, etc). Los unitarios se consideran una tradición de fe herética, puesto que constituyen una comunidad pluralista de discernimiento formada por buscadores libres que eligen en conciencia sus propias creencias religiosas y por lo tanto son básicamente capaces de escribir su propio credo personal.
Humanismo:
Doctrina ética que afirma la importancia central de la vida humana y de su experiencia sobre la tierra, así como el derecho y deber de cada individuo de explorar y desarrollar su propio potencial. El humanismo está en oposición a las doctrinas religiosas convencionales, en la medida en que renieguen o no valoren la importancia de la vida sobre la tierra y afirmen que esta existencia terrenal sería sólo una preparación para una existencia celestial luego de morir. En las ciencias sociales el humanismo destaca por exigir que se considere al individuo un sujeto y no un mero objeto de análisis. Es la variedad de no-sobrenaturalismo, agnóstico o ateo, más común en el mundo de habla inglesa.
Humanismo Religioso:
La corriente religiosa agnóstica, atea o escéptica que promueve la religión como comunidad moral, como medio de cohesión social, pero que excluye las creencias sobrenaturales y las interpetaciones literalistas o fundamentalistas de los relatos y mitos religiosos. Los filósofos John Dewey y Roy Wood Sellars, así como los ministros unitarios Charles Francis Potter y Raymond Bragg son sus principales fundadores. El Manifiesto Humanista de 1933 fue claramente humanista religioso. Hoy movimientos como la Cultura Ética, el Judaísmo Humanista y los Unitarios Universalistas son las organizaciones más influidas por el humanismo religioso.
Interreligioso:
Enfoque o situación en la que se da el reconocimiento o la participación conjunta de personas con diversas identidades y tradiciones de fe. En una definición realmente amplia no se limita a la interacción entre creyentes organizados en diferentes instituciones, sino que también incluye a los creyentes independientes, los librepensadores y los no-creyentes: escépticos, agnósticos, ateos.
Liberalismo Religioso:
El 'liberalismo religioso', o 'religión liberal' ha sido parte de las religiones del mundo desde hace casi 3 mil años, época que Karen Armstrong (1944-), y otros, han llamado "La gran transformación" –la época de Buda, Confucio, Sócrates y Jeremías. Los liberales religiosos no se oponen a 'conservar' todo aquello que haya de valor en las tradiciones religiosas. Lo contrario de 'liberal' no es 'conservador', sino 'literal'. Los liberales entienden sus escritos y tradiciones religiosos como simbólicos y metafóricos, más que 'literales'. Actualmente es una reacción intelectual contra el fundamentalismo y el revivalismo emocionalista. El liberalismo religioso considera a las escrituras sagradas como grandes obras literarias plenas de sentidos profundos, pero siempre como una respuesta plenamente humana al misterio.
Librepensamiento:
Es la decisión de formar uno sus propias opiniones sobre la base de la razón, la intuición y la experiencia personal, independientemente de la religión institucional, la tradición, la autoridad y las ideas establecidas, para ser así uno dueño de sus propias decisiones. El librepensamiento es una corriente de pensamiento proveniente de la Ilustración que rechaza cualquier dogmatismo.
Pluralismo Salvífico:
La visión religiosa que acepta y afirma que hay una diversidad de caminos, tradiciones y comunidades religiosas dadoras de vida, que nadie puede válidamente proclamar que tenga el monopolio de la "salvación". Por lo general el pluralismo salvífico no se asocia con la visión de la religión como tener las creencias 'correctas', sino con una visión de la religión como tu manera de relacionarte a ti mismo, con los demás y con el universo. En una versión extrema, cualquier 'salvación' digna de ese nombre debe estar disponible para toda la humanidad y no solamente para los miembros de un club.
Religión:
Según PAUL CONNELLY, la RELIGIÓN proviene de un intento de representar un orden de creencias, sentimientos, imágenes y acciones que surgen en respuesta a la experiencia directa de lo sagrado y lo espiritual. Al expandirse el intento en su formulación y elaboración, se convierte en un proceso que crea significado para sí mismo sobre una base sustentable, tanto en lo concerniente a sus experiencias originarias, como a sus respuestas continuadas. Lo SAGRADO es una manifestación misteriosa de poder y presencia que se experimenta tanto como algo primordial, como también transformativo, que inspira asombro y captura la atención. Lo ESPIRITUAL es la percepción de la comunidad de la conciencia del deber que borra las fronteras entre el YO y el mundo, que produce una sensación de unión de propósitos del YO y el mundo para afrontar las cuestiones existenciales y proveernos de una mediación del reto de responder a la interacción entre el YO y el mundo, lo uno y lo múltiple.
Unitarismo:
Movimiento religioso liberal y liberador radical surgido en el siglo XVI, contra el clericalismo, la coerción política y eclesiástica y por la libertad de conciencia en la religión. El Unitarismo es actualmente una tradición religiosa occidental, postcristiana y pluralista. Los unitarios actuales no pretenden imponer una doctrina, un credo, ni una escritura sagrada como obligatorios, sino que consideran que no debe haber exámenes de creencias como criterio de pertenencia a la iglesia y que cada cual es básicamente capaz de redactar su propio credo personal. La comunidad unitaria es un lugar para aprender el arte de servir, los unos a los otros y al mundo. Cada participante decidirá autónomamente qué creencias, tradiciones acumuladas de fe y prácticas religiosas le ayudan a fortalecerse en este camino. El unitarismo actual se volvió menos una 'teología' y mucho más un estilo de vivir humanamente la religión.
Universalismo:
El Universalismo es originalmente una rama del cristianismo sobrenatural que enseña que luego de la muerte, todos eventualmente alcanzarían a ir al cielo, que Dios es demasiado bueno para castigar a cualquiera por toda la eternidad (la 'Salvación Universal'). Luego de la fusión, en 1961 en los EUA, de la Asociación Unitaria Americana y la Iglesia Universalista de América se creó la Asociación Unitaria Universalista de Congregaciones (UUA). Los integrantes de esta organización se refieren a sí mismos como 'unitarios universalistas'. 'Universalismo' tiene también actualmente el significado de que se consideran válidos una variedad de caminos religiosos, como formas de vida aceptables y dadoras de vida ('pluralismo salvífico').
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9 de mayo de 2008
Espiritualidad sin Dios

Sarah Oelberg
9 de febrero de 2003
Fraternidad Unitaria Universalista de Mankato, Minnesota
(Traducción de Francisco Javier Lagunes Gaitán)
Solía detestar la palabra 'espiritualidad'. Era, para mí, una palabra que trataba de evitar a toda costa. Tal vez la evitaba porque no la entendía —probablemente debido a que parece significar muchas cosas, y algo diferente casi para cada quien. Si es verdad que si pides a 25 unitarios universalistas (UU) que te digan qué es lo que creen los UU, obtendrás al menos 26 respuestas diferentes; es aún más cierto que si les preguntas a 10 personas qué significa la 'espiritualidad' para ellas, obtendrás 50 ó más respuestas. Así que es difícil decir bien a bien qué es esta espiritualidad que tantos buscan. Se ha llegado a convertir en una especie de palabra basura, que puede significar cualquier cosa, desde la astrología, al budismo Zen.
Supongo que parte de mi resistencia a usar la palabra espiritualidad se debía a algunos de los significados que tiene para la gente —significados que no me decían nada desde mi experiencia. Por ejemplo, para algunos, la espiritualidad equivale a aceptar al Cristo como Señor y salvador. Las nociones tradicionales de espiritualidad se refieren a un ámbito no-físico del mundo, separado de la tierra y de sus habitantes —un ámbito lleno de dioses, espíritus, fantasmas y cosas así. Se trata de la creencia descarada en dioses, diosas y espíritus. En ese sentido, me parece que no es sino una nueva manera de hablar de las mismas viejas cosas.

Pero la espiritualidad también se ha convertido en un mantra(1) para los neopaganos, wiccas(2) y todo un surtido de religiones New Age(3) o Nueva Era, que lo usan para referirse a algún espíritu trascendente, personaje que sería entendible para ellos, pero que no estaría disponible para el resto de nosotros que no compartimos sus visiones particulares. Si les pides que intenten explicar lo que espiritualidad significa para ellos, una cierta mirada ausente celestial se manifiesta en sus ojos y te hablan de alguna experiencia espiritual y esperan que la compartas y la creas sin mayor explicación. Me siento molesta cuando alguna persona o grupo intenta proclamar un conocimiento y propiedad exclusivo de algo que ellos dicen que es maravilloso, y no lo hacen accesible a todo el mundo.
También he notado que la palabra espiritualidad se usa frecuentemente para describir todo lo que se clasifica dentro de la categoría de New Age: por ejemplo, los cristales, los ángeles guardianes, el canalizar, diferentes entidades, varias formas de adivinación, magia blanca, experiencias extracorpóreas, y otras semejantes. Como humanista racional, supongo que tengo dificultades con esta representación de la espiritualidad, y si es así como la gente interpretará la dichosa palabra, no quiero ser acusada de usarla en ese sentido.
La espiritualidad que se vende en las librerías, en los retiros y programas televisivos tiende a ser de la clase tenue, neblinosa y rica en atractivo para el narcisismo. La gente 'muy espiritual' que discurre largo y tendido en estos ámbitos no es la clase de gente que se junta con otros para construir servicios para la gente sin hogar, o que lleva a cabo obras de amor; ellos desprecian la religión organizada, y prefieren la evanescencia personal, en vez de desempeñarse bien en colectividad. Ahora que, sé bien que la religión propia debe ser una cosa eminentemente personal —¿acaso no dijo incluso Jesús que debíamos orar solos?—, pero no creo que él quisiera decir que nuestra práctica de la religión, o de la espiritualidad, debiera excluirnos de involucrarnos en la sociedad. Más bien, pienso que él quería que contempláramos el estado de cosas del mundo, para que pudiéramos entrar en él más efectivamente. No se trata de nosotros como individuos; se trata de cómo nos movemos, vivimos y servimos en el mundo que nos rodea.

Tengo también la impresión de que, para algunos, la 'espiritualidad' les sirve como una forma de escapismo. Parece que carece de fundamento: no se basa en el mundo real; no se basa en lo que conocemos en nuestra época sobre la naturaleza del mundo y del universo. Parece, frecuentemente, ser un regreso hacia un mundo prístino anterior, el mundo anterior de los nativos americanos, o de alguna otra religión mundial, o de lo que sea. Y me parece que una auténtica espiritualidad requiere de nosotros que enfrentemos decidida y valientemente nuestro mundo, el mundo de nuestro tiempo, el mundo como lo conocemos hoy —que le hagamos frente incorporándonos a él.
También encuentro que algunos que usan la dichosa palabra, lo hacen para expresar su mala disposición hacia la religión organizada. Dirán, "Bien, ¿sabes?, no soy una persona religiosa. No voy a la iglesia (o templo, o sinagoga) —¡Pero soy muy espiritual!". Pienso que esto podría significar: "He tenido una mala experiencia con la religión organizada, o pienso que todas me parecen sospechosas, o incluso malvadas, pero disfruto de una sensación de asombro al estar solo bajo las estrellas". O tal vez significa, "La religión institucional me aburre, no me llama la atención, me resultó fría y tuve que encontrar un grupo de 12 pasos, o un curso de milagros, o un grupo de afinidad, o una clase de estudio sobre los ángeles, o alguna otra variedad de grupo extraeclesial para llenar mis necesidades espirituales".
Esta píldora no me la trago. Creo que cada persona es religiosa de alguna manera. Muchos expertos han estudiado el impulso religioso que está aparentemente grabado en el fondo de nuestro mismo ser. Sí, encontramos diferentes formas de expresarlo y nutrirlo; pero está ahí. Y, el hecho mismo de que estos prófugos de las iglesias parezcan tener la necesidad de encontrar alguna otra clase de grupo que cubra sus necesidades espirituales me habla de que la urgencia humana por ser parte de algo más allá de uno mismo es también muy fuerte. Para muchos, es más que evidente que estos grupos "alternativos" se han convertido en el equivalente de la iglesia —incluso escuchamos a la gente decir que su programa de 12 pasos es su iglesia; y sus enseñanzas, su religión.
Así que ahora pueden ver por qué dudé de usar la palabra "espiritualidad" en el pasado —y, desde luego, por qué todavía tengo algunos problemas con ella. No soy la única ministra UU que tiene estas reservas hacia la dichosa palabra. Muchos ministros han bromeado sobre la espiritualidad que avanza rampante entre nuestras congregaciones. Como lo señalara Ron Knapp, ya no somos "El pueblo congelado de Dios"(4) como se nos pudo haber acusado anteriormente; nos hemos descongelado completamente y ahora fluimos sin orden ni concierto derramándonos por todos lados. Para mezclar las metáforas, dijo él, "somos como la persona que logró encaramarse penosamente a un caballo, solo para salir disparada hacia las cuatro direcciones al mismo tiempo."
Calmadamente, comienzo a darme cuenta de que negar o ignorar completamente la dichosa palabra me pondría en la misma categoría que al ateo que, debido a que no podía creer más en el Dios Padre antropomórfico, todopoderoso, y que todo lo sabe, sentado en un trono en el Cielo y que interferiría en la vida cotidiana de todo el mundo, declaró que sería ateo y que negaría completamente toda existencia de cualquier clase de dios, y se rehusaría a usar lenguaje sobre dios para cualquier propósito.

Recuerdo haber asistido al simposio Bragg en la Iglesia de Todos los Santos UU en la Ciudad de Kansas, hace algunos años, y que participé en una sesión con el rabino Sherwin Wine, dirigente de la Sociedad para el Humanismo Judío. De alguna manera llegamos al tema de las palabras sobre dios y, por dos horas, el distinguido e insistente rabino habló largo y tendido sobre cómo es que no hay nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia de ninguna clase, ninguna razón para usar la palabra Dios. Siempre hay un substituto aceptable, nos dijo. Algunos intentamos sugerir que, a veces, para ser capaces de comunicarnos con otros, necesitamos usar un lenguaje común; que podríamos darle un significado propio especial a la dichosa palabra, pero que no deberíamos renunciar completamente a ella sólo porque no nos gusta el significado que alguien más le da. "NO", gritó él, esa sería la salida fácil —no hay excusa para que una persona racional use palabras irracionales, y así sucesivamente. Por cierto, un tiempo después de esa penosa sesión, revisaba los estantes de una librería y me encontré con su nuevo libro —el título era "El humanismo más allá de Dios". Tuve que comprarlo.
Al recordar esa experiencia, me di cuenta de que tal vez estaba yo siendo tan dogmática sobre la palabra "espiritualidad" como Sherwin lo era con la palabra "Dios". Y, sé que hay muchas otras interpretaciones de ella, además de las que me molestaban; muchos otros significados que la gente le asigna. Así que decidí repensar —o reconsiderar— la dichosa palabra, para ver si podía descubrir algunos significados que me dijeran algo; algunas experiencias en mi vida que no son realmente religiosas (al menos no en el sentido tradicional), pero podrían ser ...bueno, espirituales.
He aquí algo de lo que descubrí. Podrías llamarlo mi, "Espiritualidad más allá de Dios" —o sin Dios. Podría ser la mejor palabra para describir un acontecimiento indescriptible como una puesta de sol, la fragancia de una rosa, caminar a solas en un bosque tranquilo, estar enamorada, o la sensación de admiración al ver o experimentar algo maravilloso, o bello. Pienso que así habrá sentido Laurel Clark(5) cuando miró hacia fuera de la ventana del Columbia, y se embebió de la gloria de lo que aparecía ante sus ojos. Tal vez es así como nos conectamos con lo divino —con lo que sea que haya hecho este universo y todo lo que hay en él.
Pienso que tal vez la espiritualidad es el sentimiento de conexión que tenemos los unos hacia los otros y hacia el todo. Se trata de la idea de que nunca estamos solos en realidad, de que no importa qué tan aislados y atomizados podamos sentirnos, somos parte de una vasta e interdependiente trama del ser; somos un pequeño pero importante engrane del mecanismo del mundo. Nunca estamos realmente separados del campo mismo de la existencia, y lo que mueve a una parte nos afecta a todos.
Pienso que la espiritualidad consiste en estar en contacto con el núcleo mismo de nuestro ser. También es esforzarse para conseguir aquello que nos da sentido e integridad. Es una postura hacia la vida; una actitud que se origina dentro de uno mismo. No se deriva de ningunas creencias o prácticas, en particular, ni de hábitos heredados, ni de presiones sociales. Para lograr la espiritualidad, una persona debe estar alerta hacia su voz interior. Hablamos de espiritualidad en el arte, la música y la literatura, con lo que queremos decir que el artista, escritor, o compositor tiene una conciencia interior de lo que sobrepasa la vida ordinaria; ellos fueron capaces de ver más allá de lo mundano y dentro del espíritu de una cosa.
Richard Erhardt sugiere que la espiritualidad se trata de cómo vivimos nuestras vidas. Él pregunta:
"¿Estamos enfocados o dispersos? ¿Estamos presentes en el aquí y el ahora o nuestra atención está dirigida hacia otro lado? ¿Continuamente nos desafiamos a nosotros mismos, a nuestras visiones del mundo, a nuestras actitudes y puntos de vista? ¿O tenemos tanto miedo de ser desafiados que nos oponemos frenéticamente a las corrientes del cambio? La cuestión espiritual realmente es, ¿Somos derribados por cada viento que sopla en nuestro camino, o nos mantenemos en pie, con firmeza y tranquilidad, donde estamos? Una persona que esté en contacto con su propia espiritualidad podría decir que hay una fuerza interior que la mantiene centrada e íntegra cuando todo el mundo a su alrededor intenta desintegrarla."(6)Hay otro sentido en el que se puede entender que la espiritualidad tiene que ver con la manera en que vivimos nuestras vidas. Se trata de la manera que sugiere Sharon Welch para llevarnos a un compromiso con el mundo que nos rodea, y que abre vías para el activismo y el servicio. Se trata de usar nuestras experiencias para ofrecer las conexiones con otras personas y con la naturaleza que nos motiven a trabajar por la justicia, a honrar a esa naturaleza, y a servir a los otros. Sharon escribió:
"No creo en Dios. Nada sé de conceptos, símbolos o imágenes de Dios ...que me resulten creíbles intelectualmente, así como satisfactorios emocionalmente, o desafiantes éticamente, con vistas hacia la maldad y la complejidad de la vida. Pero sí sé, en cualquier caso, de prácticas espirituales que cambian nuestras vidas, que nos ayudan a ver en dónde nos equivocamos, que nos impulsan a trabajar por la justicia, que nos proporcionan una noción de sentido y gozo ... No tienes que creer en Dios para servir a Dios"(7)

La noción de espiritualidad como independiente y opuesta al mundo natural me parece completamente retrógrada. Mi experiencia de la dimensión espiritual de la vida surge de mi compromiso con el mundo natural y con mi —ciertamente limitado— conocimiento de cómo opera este mundo. Me recuerda que justo fuera del alcance normal de mi visión existe un mundo de verdad que escasamente contemplo, pero que influye sobre mi vida, de manera diaria y plena. La dimensión espiritual es aquella que sirve para profundizar y ampliar el alcance de mi entendimiento de mí misma, de los otros, y de el mundo que constituye nuestra realidad material. Ayuda a reconciliar los diferentes aspectos de la vida que resultaría demasiado tentador mantener separados. Me recuerda que hay otras formas de conocer y de ver otras realidades que contienen la posibilidad de transformarnos en tanto que no podemos transformarnos deliberadamente a nosotros mismos.
Añadiría que la espiritualidad nos proporciona sentido y valores sin un dios que nos diga qué está bien y qué está mal. Podría ser una especie de substituto para ser piadosos —o tal vez sea lo mismo— ¡ser piadosos! La "espiritualidad", dice Kierkegaard, "es el poder del entendimiento de una persona sobre su vida" Matthew Fox nos recuerda la tensión que existe entre misticismo (admiración) y la tradición profética, la lucha por la justicia. Siempre debemos lograr un balance en esa tensión, de manera que la espiritualidad no se convierta en un escape que nos evite trabajar por la justicia, o que nos sirva para evadirnos de los procesos de vivir en el mundo.
La espiritualidad comienza donde la vida comienza. No es algo de lo que podamos escapar, si consideramos su significado literal. De acuerdo con Mr. Webster(8), proviene de la raíz latina, "spiritus", que significa "aliento", "soplo", relacionada con el verbo "spirare" que significa "soplar", "respirar", "vivir". Desde luego, dice el Diccionario Webster's, estaría relacionada con la palabra noruega antigua "fisa", que significa romper el viento (¡tal vez esa palabra tenía una diferente connotación entonces!). En otras palabras, es como respirar —no podemos vivir sin ello. Puede que no siempre estemos al tanto de lo que sucede, debido a que es una parte básica de nosotros, ¡Pero vaya que notamos cuando se detiene! La espiritualidad puede pensarse como una especie de respiración sagrada, sin la cual, desde luego, no podemos vivir. Cuando perdemos nuestro espíritu, o nos "des-animamos", entramos en una dimensión terrorífica —la depresión, y tal vez incluso el suicidio.
Como la respiración, la espiritualidad no es algo que podamos iniciar y detener a voluntad. Una de las cosas que todavía me molesta sobre la espiritualidad es que la gente espera de mi que yo se las "proporcione" a ellos. Los ministros unitarios universalistas frecuentemente escuchan a los parroquianos decir que quieren "más espiritualidad en nuestros servicios de culto". Hasta ese punto puedo más o menos entender lo que dicen. La espiritualidad es una especie de palabra clave para una emoción profundamente sentida. Querer más espiritualidad en los servicios es querer sentir más en los servicios ... sentimientos de conexión, alivio, perdón, pertenencia, satisfacción y gozo. A veces también es un palabra clave para el uso de rituales históricos y formas artísticas tales como las plegarias, letanías, conmemoraciones especiales, comunión de las flores, campanas, sacramentos, coros e himnos, vestimentas, velas —en una palabra, todo aquello que sea sensual y colorido.
Por lo que a mí respecta no tengo problema con que la mayoría de estas cosas sean parte de nuestro culto común —de hecho, uso la mayoría de ellas. Pienso que pueden ayudarnos a mantenernos vinculados y a darnos un fundamento común. Pero la espiritualidad, según me parece, no se relaciona con la iglesia ni con la religión organizada. David Bumbaugh lo expresa de esta manera:
"Formamos círculos, y nos tomamos de las manos, encendemos nuestras velas y cálices, y practicamos nuestros rituales, no porque susciten la dimensión espiritual, sino como un esfuerzo para recordarnos que existe esta dimensión en nuestras vidas. Cuando lo espiritual invade lo mundano, esto es un don de gracia, porque como se ha dicho, 'el espíritu sopla donde se le escucha': y esto no sucede por orden de nadie."(9)
En ocasiones, una experiencia espiritual puede suceder realmente en la iglesia, pero cuando sucede, no es el resultado de la planeación y la organización. Parte de lo que me gusta sobre el unitarismo universalista es que no plantea exigencias ni levanta expectativas sobre lo que una persona experimentará en uno de nuestros servicios de culto. Farley Wheelright, uno de nuestros más admirados viejos ministros, escribió:
"Por lo que a mí concierne, nuestras prácticas no tienen absolutamente nada que ver con crear espiritualidad. Todo lo contrario, esto nos sucede o no nos sucede. Ni creo que la espiritualidad propia tenga sus raíces en prácticas disciplinarias, sean estas litúrgicas o de fe. La mayoría de la liturgia y toda la fe están sujetas a leyes, rituales, obediencia a poderes externos que otros detentan, en un momento u otro sobre nosotros, como verdades por las cuales vivir, morir y heredar la vida eterna. La espiritualidad no hace acto de presencia solamente porque sean las 11 en punto de la mañana del domingo, o cuando la practicamos como un tiro de golf, o cuando los cantos del muecín llaman a los musulmanes a postrarse ante Alá. La espiritualidad se genera en los huesos y desafía la traducción y definición" (10)Estoy de acuerdo. Para mí, la espiritualidad existe en tanto que representa la mejor parte de la vida de una buena persona. No creo que pueda ser empacada dentro de la piedad y la devoción, o de la meditación, ni en "ismos", dogmas o definiciones. La espiritualidad no tiene una conexión necesaria con las fes religiosas; tiene todo que ver con la humanidad. Si mis antepasados unitarios fueron algún ejemplo, su espiritualidad brilló en su caridad, su integridad, su disposición a hacer lo que ellos creían que era correcto. La espiritualidad es ese algo indefinible que todos sentimos pero que no podemos fabricar. Es verdad y amor, ética y moralidad, paz y justicia, la fuente de la luz y el amor. Es, finalmente, la vida —la vida en su integridad; la vida tal como es experimentada de todas las formas.

NOTAS FINALES
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(1) mantra. (Del sánscr. mantra, literalmente, 'pensamiento'). 1. m. En el hinduismo y en el budismo, sílabas, palabras o frases sagradas, generalmente en sánscrito, que se recitan durante el culto para invocar a la divinidad o como apoyo de la meditación. www.rae.es <http://www.rae.es/>
(2) wicca. Es una forma de neopaganismo relacionada con el shamanismo y que incluye diferentes formas de magia blanca. Es una forma de religión basada en cultos de la Tierra (de acuerdo con tradiciones precristianas reconstruidas de la Europa Occidental).
(3) New Age. Movimiento espiritual que fluye casi totalmente descentralizado y desorganizado. Está compuesto por librerías metafísicas, conferencistas estelares, autores, maestros y usuarios / creyentes de una gran variedad de técnicas, tales como channeling o canalizar (= Proceso de recibir información o inspiración, desde planos más allá de nuestra realidad física), regresiones a vidas pasadas, piramidología, poder de los cristales, la meditación de los ángeles, etc.
(4) "El pueblo congelado de Dios" es una alusión desdeñosa hacia una religiosidad poco relacionada con la vida cotidiana, intelectualista o demasiado fría. En inglés es un juego de palabras, en vez de "pueblo elegido de Dios", "chosen people of God", se usa "pueblo congelado de Dios", "frozen people of God".
(5) La Dra. Laurel Blair Salton Clark fue médico especialista de misión en el último y malogrado vuelo del transbordador espacial Columbia (Misión STS-107, 1° de febrero de 2003). Fue Unitaria Universalista practicante.
(6) Rev. Richard Erhardt, "A Vision of Spirituality," First Days Record, January 1998.
(7) Sharon Welch, "Spirituality Without God," Meadville Lombard Newsletter, 21:1, Spring, 2002.
(8) Alusión al célebre diccionario Webster's de inglés-inglés en su variante usamericana.
(9) David Bumbaugh, First Days Record, January 1997.
(10) Farley Wheelwright, "Oh no! Not Spirituality Again," First Days Record, October, 1997.
Véanse también:
Peter Morales:
¿Qué es, a fin de cuentas, la espiritualidad?
Peter Morales:
El final de la fe
Linda Hoddy
'Fe' y 'creencia'
ateísmoracionalidad
humanismo
humanismoreligioso
agnosticismo
espiritualidad
experiencia
sentido
unitarismo
herejía


