23 de enero de 2010

El músico ateo Brian Eno participa en el coro de una iglesia


Por Francisco Javier Lagunes Gaitán

En entrevista con Paul Morley para el suplemento The Observer del 17 de enero de 2010, del prestigioso periódico británico The Guardian (que contó entre sus fundadores con un número notable de cuáqueros y unitarianos), Brian Eno (Woodbridge, Suffolk, Reino Unido, 1948-), el notabilísimo y visionario experimentador sonoro y productor musical (parte del Roxy Music original, destacado creador en el sonido 'ambient', muso de David Bowie, el cerebro detrás de Talking Heads y 'quinto integrante' de U2) comparte en esa entrevista su visión, experiencias y algunas ideas notables, de las que comento dos:

A propósito de cantar

"Pertenezco a un coro de gospel. Ellos saben que soy ateo pero son muy tolerantes. En último análisis, el mensaje de la música gospel es que todo mejorará. Si escuchas millones de grabaciones gospel –y yo lo he hecho– e intentas poner en claro lo que tienen en común, se trata de un sentimiento de que de alguna manera hemos de triunfar. Puede haber miles de cosas. Pero el mensaje… bueno, hay dos mensajes… uno es de cierta clase de optimismo por el futuro, más que pesimismo. La música gospel nunca es pesimista, nunca es 'oh, Dios mío, todo se va por el caño', como el blues sí es frecuentemente. La música gospel siempre trata de las posibilidades de trascendencia, de que las cosas mejoren. También es sobre la pérdida del ego, que triunfarás o te sobrepondrás a la adversidad al perderte a ti mismo, al volverte parte de algo mejor. Ambos mensajes son completamente universales y no tienen nada que ver con la religión, o con una religión en particular. Tienen que ver con las actitudes humanas básicas y se puede compartir esa actitud y por ello cantar gospel incluso si no eres parte de una religión."

Me encanta la visión de Brian Eno sobre este asunto. No ser creyentes no tendría por qué ser vivido como una fatalidad que nos impidiera gozar de una rica vida comunitaria en una iglesia. La experiencia de vivir una congregación cantora proporciona una fuerte estimulación social y síquica que contribuye a nuestro autoconocimiento y autopercepción de un lugar de amor y aceptación para nosotros en el mundo (lo que suele denominarse 'espiritualidad'). No. Ser ateos, agnósticos o no-teístas no tendría que implicar privarnos de ningún ámbito, servicio o actividad social que enriquezca nuestra vida. Una iglesia pluralista que no pretenda imponer sus creencias, dogmas, ni una presunta autoridad suprema por encima de nuestra conciencia, razón, intuición y experiencia sería un ámbito ideal para nuestro desarrollo humano. Incluso el conocido escéptico James Randi (Toronto, Canadá, 1928-) simpatiza en cierta medida con los unitarianos, incluso dice que en algún momento se habría unido a esta iglesia postcristiana pluralista sin credos obligatorios.


Sobre la celebración de la fragilidad humana

"La otra vez escuché a una banda con el peor vocalista, el percusionista con menos ritmo y el guitarrista más desafinado que jamás había oído en uan grabación profesional, y yo me dije: al fin, por fin ha encontrado su lugar la reacción contra la profesionalización instrumental estandarizada. Un ingeniero con esa visión lo habría arreglado y pulido, pero esta banda era realmente una celebración de la fragilidad humana. Era tan tosca que resultaba realmente inspiradora."

Ser ateos o agnósticos no tendría que implicar que nos uniéramos a la conspiración contra la vulnerabilidad que vende el estereotipo de nuestra cultura consumista. Contra lo que suelen pensar muchos ateístas latinoamericanos, o los 'nuevos ateos', nos perdemos de lo más importante de la vida si no contamos con un ámbito comunitario para, renovar nuestra esperanza, recordar nuestros mejores llamamientos, lamentar y celebrar juntos, para hablar de lo que nos duele y de nuestras vulnerabilidades, en vez de quedarnos instalados en la indigencia existencial de nuestras certezas arrogantes. Como lo dice Don Beaudreault: Ser agnóstico, no es tener una licencia para la complacencia o la soberbia sobre los imponderables de la existencia humana.





1 comentario:

N. dijo...

Yo soy atea.

Lo que dice Brian Eno me parece intuitivo y acertado. Pero debemos ir más allá, dejar de fomentar los aires de superioridad de estos nuevos ateos que se colocan en una torre de marfil y que miran, inclusive a otros ateos, con desdén.

Además, me fascina la música gospel(y los cantos gregorianos, ufff)...

Saludos.